Parece que no hemos avanzado lo suficiente en la reducción del estigma asociado a la salud mental. En nuestra sociedad moderna, la gente tiende a hablar abiertamente de los problemas de salud física, mientras que oculta los problemas de salud mental.

Pero es muy difícil no hablar de lo que uno está pasando. He aquí cómo abordar a los familiares que desestiman el autocuidado y el bienestar emocional, y cómo hablar de tu propia salud mental sin avergonzarte.

Comparte los hechos

Según unaencuesta realizada por SeeMe, sólo el 37% de los jóvenes hablaría con alguien si tuviera problemas de salud mental, frente al 78% que lo haría si tuviera problemas de salud física.

En algunas regiones, uno de cada cinco cree que la depresión está causada únicamente por “la voluntad de Dios”. Más del 40% cree que es el resultado de la falta de fuerza de voluntad.

Estos mitos rampantes sobre la depresión hacen que la franqueza sea casi imposible.

Toda la ciencia nos dice lo contrario, y en términos contundentes: el cerebro es una pieza física del resto del cuerpo, controlada por los mismos principios básicos de la química y la biología que causan problemas en la espalda o el estómago.

Pero a veces, y de forma alucinante, las personas más cercanas a nosotros suelen resistirse a la evidencia abrumadora.

En vísperasde un acontecimiento familiar en el que quizá tenga que hablar de su salud mental, intente resistirse a los pensamientos intrusivos o rumiaciones: ideas oscuras que pueden acecharle en esta situación de desconexión. En el peor de los casos, siempre puedes negarte a hablar de tu vida personal, por el bien de tu bienestar emocional.

Si todo lo demás falla, es mejor centrarse en abrazarse a uno mismo con autocompasión antes de pasar una tarde/noche con un familiar incrédulo. Pero aún hay formas de explicar a tu familia lo que pasa.

Conozca a su público

Hablar de experiencias de salud mental puede resultar un poco incómodo al principio para ambas partes de la conversación. Todos estamos de acuerdo en que hablar de cualquier cosa relacionada con la salud y/o el cuerpo puede ser duro; la salud mental lo es aún más.

Iniciar una conversación con los miembros de la familia que pueden no entender la salud mental es una tarea desalentadora. Sin embargo, que no comprendan las complejidades de la depresión o de cualquier otra enfermedad mental no significa que nunca puedan hacerlo.

Puede que no tengan la capacidad actual de entender una experiencia que no han tenido, o de admitir una realidad que es complicada y confusa.

Sinceramente, puede ser desalentador armarse de valor para hablar y que te digan “sólo tienes depresión”, “supéralo” o “te preocupas demasiado” A veces, este tipo de reacción tiene que ver con la cultura y las expectativas. A veces, con la desinformación y la falta de experiencia.

Enmarque la conversación

Cuando tengas la oportunidad de hablar de tu salud mental, no pasa nada por decir la verdad. También es útil estar preparado, con algunas ideas que te gustaría plantear. He aquí algunos puntos departida para empezar:

  • En primer lugar, busca una situación en la que haya tiempo para hablar en profundidad y ni tú ni la persona con la que hables tengáis que interrumpir la conversación por otras obligaciones. Intenta reservar más tiempo del que crees que vas a necesitar. Aunque sólo sea por eso, puede que después necesites un respiro
  • Empieza con un texto si una charla cara a cara te intimida demasiado. Por ejemplo, podría ser algo parecido a “Tengo algunas cosas importantes en la cabeza y necesito sacar tiempo para hablar contigo de ellas, si te parece bien”
  • Para que la conversación sea más productiva, investiga un poco en Internet y busca los datos que más se ajusten a tu situación. Asegúrate de que la información que busques sea fiable y provenga de fuentes originales, como organizaciones sanitarias públicas o académicas.
    • Aquí tienes algunos recursos con información útil sobre la ansiedad, la depresión, los trastornos del estado de ánimo y el valor general del apoyo entre iguales: Psych Central, mentalhealth.gov, Harvard Health. Además de decir tu verdad de forma más convincente, puede que aprendas otras cosas sobre tu propia salud mental que no sabías antes, ¡sólo con hacer una simple búsqueda en tu tiempo libre!
  • Puede ayudarte planificar cómo vas a explicar lo que te pasa. Reflexionar con antelación sobre tus propios “cómo”, “cuándo” y “por qué” puede ayudarte a sentirte más seguro cuando te enfrentes a una situación que puede convertirse en una situación comprometida .

Recuerde su derecho a la intimidad/discreción

Por último, recuérdale a tu pariente que tus pensamientos y sentimientos -y cómo has llegado a expresarlos- no deben ser objeto de cotilleo.

Has decidido compartir información delicada, y sólo debe seguir compartiéndose bajo tus condiciones. Hazle saber que ha sido duro para ti y que no debes hablar de ello con otras personas sin permiso.

Cuando tengas que hablar de tus problemas con un familiar escéptico, lo principal es transmitirle que los problemas de salud mental son tan reales y procesables como los físicos.

Una vez que lo entiendan, les resultará más fácil escuchar los detalles personales que compartes y ofrecerte apoyo (esto está relacionado con el encuadre). Abrirse a las personas más cercanas no sólo nos permite respirar mejor en nuestra propia piel, sino que también hace que la sociedad cambie de opinión sobre la verdad: que no pasa nada por no estar bien. No pasa nada por hablar.

Cuanto más hablemos de salud mental, más derribaremos las barreras para acabar con el estigma asociado a ella. Así que ¡manos a la obra!

Habla ahora mismo con gente que lo entiende, en Supportiv. Sólo tienes que pulsar Chatear ahora, introducir tus pensamientos y estarás listo para compadecerte de la lucha por ser dueño de tu salud mental.

Escrito por: Alyssa Foster